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¿Qué es la hiperacusia?

La hiperacusia o algiacusia consiste en una mayor sensibilidad a los sonidos ambientales, por lo que muchos de ellos pueden llegar a ser molestos e insoportables para la persona causando molestia o incluso dolor de oídos.

¿Cuándo existe hiperacusia?
Una persona con audición normal obtiene un umbral de molestia superior a los 120 dB. En los casos de hiperacusia, el umbral se encuentra por debajo de los 100 dB produciendo que sonidos inferiores a esa intensidad ya son molestos o dolorosos. Muchas de las actividades como asistir a conciertos, el ruido del tráfico en una ciudad, la televisión o simplemente una voz a un volumen normal, 55-60dB (en casos más severos) son perturbadoras y alteran la calidad de vida de manera considerable.

La hiperacusia es un fenómeno que se muestra en mayor o menor grado en todas las hipoacusias neurosensoriales donde el rango dinámico (desde donde empieza a oír hasta el punto en el que son molestos los sonidos) de la persona es inferior al de un normoyente, situándose en menos de 70 dB de rango dinámico, fenómeno conocido como reclutamiento.

En la imagen de arriba podemos ver una audiometría de oído derecho con hipoacusia neurosensorial. Aparentemente el umbral de molestia no perturbará demasiadas actividades con ruidos fuertes ya que se sitúa entorno a los 100 dB, pero aun así, al corregir la pérdida auditiva con audífono sería beneficioso ampliar el rango dinámico que como podemos ver en los puntos más situados a la derecha es escaso y como consecuencia la audición tendrá una naturalidad limitada debido a que tenemos que incluir en ese rango dinámico estrecho todos los sonidos de las diferentes intensidades comprimiéndolos, y como consecuencia, perdiendo naturalidad y la capacidad de distinguir diferencias de intensidades.

En la mayoría de las hipoacusias neurosensoriales esto no produce un trastorno notable en la calidad de vida ya que el umbral de molestia aparece a intensidades aún muy elevadas, alrededor de los 100 dB, aunque si éstos valores son inferiores podemos decir que puede afectar en diversas actividades cotidianas o de ocio como las que se han nombrado al principio de este artículo. Aun así, cabe destacar que es muy frecuente que una persona tenga hiperacusia con audición normal.

Ante la aparición de molestias con sonidos que antes eran totalmente normales y no molestos, se debe acudir al otorrinolaringólogo para diagnosticar la posible causa y de ser posible un tratamiento para solucionarlo. En los casos en los que haya solución farmacológica podríamos actuar de diferentes formas.

Tratamiento de la hiperacusia
En el caso de que la medicación no sea efectiva, el uso de audífonos y terapias auditivas sobre todo en los casos de una hiperacusia causada por una hipoacusia neurosensorial puede beneficiarse al aumentar el rango dinámico de la persona paulatinamente mediante la estimulación de las células ciliadas (células auditivas) deterioradas, y en los casos más acentuados, una reeducación o reentrenamiento auditivo de forma que la estimulación se lleva a cabo mediante sesiones de terapia programadas para la estimulación de las células ciliadas.

En los casos en el que la hiperacusia sea causada por un trauma acústico súbito pero con atención médica inmediata, será más fácil que exista solución farmacológica prescripta por el otorrinolaringólogo, aunque de no ser así, sería útil el uso de audífonos ante la presencia de hipoacusia o la realización de sesiones de reentrenamiento auditivo. Se conocen casos de hiperacusia atendidos de forma inmediata en los que con un reposo auditivo total y la pertinente medicación durante varias semanas, realizando una introducción paulatina y progresiva al mundo ambiental, se consiguen buenos resultados.

Con audífonos o terapias auditivas podemos conseguir resultados muy satisfactorios mejorando el rango dinámico entre 20-40 dB, con lo que una persona, que con tan solo el volumen de la televisión alto (60dB) o la bocina de un coche (80dB) tenía molestias, se puede lograr ampliar el punto o umbral de inconfort hasta unos 100-120 dB consiguiendo una notable mejora en la calidad de vida. En el caso de que la persona sea usuaria de audífono por tener pérdida auditiva, los audífonos pueden programarse de forma que se limita la salida máxima impidiendo que los sonidos alcancen el umbral de molestia.

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